Si el odontólogo o el ortodoncista te dijo que tú o tu hijo tienen un canino retenido (también llamado colmillo retenido, incluido o impactado), es normal tener muchas dudas. En esta guía te explico en lenguaje sencillo qué significa, por qué ocurre, cómo se detecta y cuáles son las opciones de tratamiento. Al final encontrarás una sección más técnica para colegas y estudiantes de odontología.
En resumen: un canino retenido es un colmillo que no salió a tiempo y sigue dentro del hueso. Casi nunca duele, por eso se descubre en revisiones o radiografías. Si se detecta temprano (entre los 9 y 12 años), muchas veces se corrige con medidas sencillas. En adolescentes y adultos, lo más común es una pequeña cirugía para descubrirlo y ortodoncia para llevarlo a su lugar.
¿Qué es un canino retenido?
Un diente retenido es aquel que, llegada la edad en la que debería salir, permanece parcial o totalmente dentro del hueso de los maxilares. Después de las cordales (muelas del juicio), los caninos superiores son los dientes que con más frecuencia quedan retenidos.
Según los estudios, afecta aproximadamente a entre 1 y 3 de cada 100 personas. En Colombia se han reportado cifras de 1,7 % en pacientes de Bogotá y de 2,9 % en pacientes de Antioquia. Es más frecuente en mujeres, y la mayoría de las veces el canino queda ubicado hacia el paladar.
¿Por qué son tan importantes los caninos?
- Protegen a los demás dientes: cuando movemos la mandíbula hacia los lados, los caninos guían el movimiento y evitan que las muelas reciban fuerzas dañinas.
- Dan forma a la sonrisa y al rostro: sostienen el labio superior y marcan la transición entre los dientes de adelante y las muelas.
- Son muy resistentes: tienen la raíz más larga de toda la boca, por lo que suelen durar toda la vida.
Por eso, siempre que sea posible, el objetivo del tratamiento es conservar el canino y llevarlo a su lugar, no extraerlo.
¿Por qué un canino queda retenido?
Normalmente no hay una sola causa. Las más frecuentes son:
- Falta de espacio en la arcada dental (dientes apiñados).
- Posición anormal del germen (el diente en formación) dentro del hueso.
- Un colmillo de leche que no se cae a tiempo y obstaculiza la salida del permanente.
- Obstáculos en el camino, como dientes supernumerarios, odontomas o quistes.
- Factores hereditarios: es más común en familias donde hay incisivos laterales pequeños o ausentes.
- Con menor frecuencia, causas generales como alteraciones endocrinas o radioterapia en la cabeza.
Señales para sospechar un canino retenido
Cerca de 8 de cada 10 caninos retenidos no dan ningún síntoma, por eso las revisiones periódicas son tan importantes. Estas señales deben hacerte consultar:
- El colmillo de leche sigue en la boca después de los 13 o 14 años.
- El canino de un lado ya salió y el del otro lado no aparece después de varios meses.
- Un abultamiento duro en el paladar o en la encía, por encima de donde debería estar el canino.
- El incisivo lateral (el diente que está al lado de los centrales) se ve inclinado, girado o separado.
- Con menos frecuencia: dolor, inflamación, una fístula (un “granito” en la encía que puede tener pus) o un diente vecino que se oscurece.
Consejo para padres: alrededor de los 9 o 10 años, el odontólogo puede palpar la encía por encima del colmillo de leche. Si no se siente el abultamiento del canino que viene en camino, conviene tomar una radiografía. Por eso se recomienda que la primera revisión de ortodoncia sea a los 7 años.
¿Cómo se diagnostica?
Además del examen clínico, el diagnóstico siempre se confirma con imágenes. Te explico más sobre su importancia en el artículo de radiografías en ortodoncia.
- Radiografía panorámica: es el primer paso. Muestra si el canino está retenido, su posición general y si hay quistes u otros problemas.
- Radiografías periapicales: imágenes pequeñas y detalladas que permiten ver si el canino está dañando las raíces de los dientes vecinos.
- Tomografía dental (CBCT): es el estudio más preciso. Muestra el canino en 3D, indica si está hacia el paladar o hacia la mejilla y si ha afectado las raíces de los incisivos. Es clave para planear la cirugía.
Tratamiento del canino retenido
El tratamiento depende de la edad del paciente, la posición del canino y si existe daño en los dientes vecinos. Estas son las opciones, de la más sencilla a la más compleja:
1. Extracción del colmillo de leche (en niños)
Si el problema se detecta temprano, generalmente entre los 10 y 13 años, y el canino no está muy desviado, extraer el colmillo de leche puede permitir que el permanente corrija su camino y salga solo. A veces se combina con ortodoncia para ganar espacio.
2. Cirugía de exposición y tracción con ortodoncia (el más común)
Es el tratamiento más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes. Se realiza en equipo entre el cirujano oral y el ortodoncista:
- El ortodoncista coloca los brackets y prepara el espacio donde irá el canino.
- Con anestesia local, el cirujano descubre la corona del canino y le pega un pequeño botón o bracket con una cadenita.
- Durante varios meses, el ortodoncista tracciona el diente con fuerzas suaves hasta llevarlo a su lugar.
El tratamiento completo de ortodoncia suele durar entre un año y medio y tres años, según la posición del canino y la edad del paciente.
3. Extracción del canino retenido
Se reserva para los casos en que no es posible llevar el canino a su lugar: posición muy desfavorable, diente fusionado al hueso (anquilosis), quistes o daño en los dientes vecinos. Después, el espacio puede cerrarse con ortodoncia o reponerse con un implante dental.
4. Observación
En algunos adultos sin síntomas, sin espacio para el canino y sin riesgo para los dientes vecinos, se puede decidir no intervenir y vigilarlo con radiografías periódicas.
¿Duele la cirugía? ¿Cómo es la recuperación?
La cirugía se hace con anestesia local, así que durante el procedimiento no deberías sentir dolor, solo algo de presión. Después es normal tener molestias e inflamación durante 2 a 4 días, que se controlan con los analgésicos que indique tu odontólogo. Algunas recomendaciones generales:
- Dieta blanda y fría los primeros días.
- No enjuagarse con fuerza durante las primeras 24 horas.
- Mantener la higiene con un cepillo suave, con cuidado en la zona operada.
- No fumar durante la cicatrización.
Consulta de inmediato si hay sangrado abundante, fiebre o una inflamación que aumenta después del tercer día. Puedes ver más recomendaciones en la guía de cuidados después de una cirugía o extracción dental.
¿Qué pasa si no se trata?
- Daño en las raíces de los incisivos: el canino puede reabsorber (“desgastar”) las raíces de los dientes vecinos sin dar síntomas. Es la complicación más importante.
- Movimiento de los dientes y aparición de espacios o apiñamiento.
- Quistes alrededor de la corona del canino.
- Infecciones y, con menos frecuencia, dolor en la cara.
- Con el tiempo, el colmillo de leche se cae y queda un espacio vacío.
Preguntas frecuentes
¿Un canino retenido puede salir solo?
En niños, a veces sí, sobre todo si se extrae a tiempo el colmillo de leche. En adolescentes mayores y en adultos es poco probable que salga sin tratamiento.
¿A qué edad se debe tratar?
Cuanto antes se detecte, mejores son los resultados. Lo ideal es evaluarlo entre los 9 y 12 años. En adultos también se puede tratar, pero el tratamiento suele ser más largo y existe mayor riesgo de que el diente esté fusionado al hueso.
¿Es lo mismo canino retenido, incluido e impactado?
En la práctica se usan casi como sinónimos para referirse a un diente que no salió a tiempo. Técnicamente, “incluido” indica que está completamente cubierto por hueso e “impactado” que un obstáculo le impide salir.
¿Es hereditario?
Existe cierta tendencia familiar, especialmente cuando hay incisivos laterales pequeños o ausentes. Si alguien en la familia tuvo un canino retenido, conviene revisar a los niños a tiempo.
¿Puede afectar a los caninos inferiores?
Sí, aunque es mucho menos frecuente que en los superiores.
Te puede interesar: cordales incluidas y lesiones en el segundo molar y cordales no erupcionadas, quistes y tumores.
Para profesionales: aspectos clínicos y quirúrgicos
Esta sección amplía los aspectos técnicos del diagnóstico y el manejo de los caninos retenidos, dirigida a colegas y estudiantes de odontología.
Definición y enfoque terapéutico
La retención dentaria es el estado en el que un diente parcial o totalmente desarrollado permanece alojado en el interior de los maxilares después de haber pasado la época promedio de erupción1. Los factores etiológicos se dividen en locales (discrepancia óseo-dentaria, posición anómala del folículo), que son los más comunes, y generales (deficiencias endocrinas, irradiación).
Inicialmente, el interés por los caninos retenidos se centró en tratar las complicaciones mecánicas, infecciosas y tumorales derivadas de su posición, lo que impulsó el desarrollo de las técnicas de exodoncia quirúrgica. El creciente conocimiento de su importancia estética y de su papel en la oclusión, al proporcionar la guía para la desoclusión del lado de no trabajo2, llevó a un enfoque más conservador, orientado a conducir el diente a la arcada.
Prevalencia
La prevalencia reportada es de 0,92 % en caucásicos estadounidenses3, 2,2 % en escolares suecos4 y 1,7 % en otra población escandinava5. En Colombia se han reportado cifras de 1,7 % en pacientes bogotanos de 5 a 17 años y de 2,9 % en pacientes antioqueños6. Puedes consultar el estudio de la Universidad de Antioquia sobre el pronóstico de caninos maxilares impactados en SciELO Colombia.
Desarrollo y erupción
La calcificación de los caninos permanentes se inicia hacia los 4-5 meses de vida y la corona se completa aproximadamente a los 6-7 años. Los caninos superiores se desarrollan por palatino y por encima de los caninos temporales, y los inferiores por lingual y por debajo de ellos. La erupción de los caninos superiores ocurre entre los 11 y 13 años, y la de los inferiores entre los 10 y 12 años. La formación radicular se completa entre los 13 y 15 años en los superiores y entre los 12 y 14 años en los inferiores.
Exploración clínica
El diagnóstico suele hacerse tarde, lo que puede comprometer el resultado del tratamiento. En todos los casos debe determinarse el grado de inclusión y la posición exacta del canino en los tres planos del espacio.
Inspección
- Persistencia del canino temporal: en el adolescente de 14-15 años es uno de los signos más orientativos, ya que solo puede deberse a la agenesia (muy rara) o a la inclusión del permanente. Si se sospecha precozmente (por ejemplo, superposición radiográfica del canino con el incisivo lateral pasados los 9 años), puede indicarse la extracción del temporal para favorecer la erupción; en estos casos es imprescindible valorar un mantenedor de espacio.
- Cierre o persistencia del espacio: sin el canino temporal, el espacio tiende a cerrarse por mesialización de molares y premolares, distalización de incisivos, aparición de diastemas o disarmonía dentomaxilar.
- Desplazamiento de dientes vecinos: lo más común es la distalización de la corona del incisivo lateral, con rotación y vestibuloversión. Una marcada inclinación vestibular del lateral suele indicar que la corona del canino se encuentra por vestibular de su raíz. En la arcada inferior estos desplazamientos son menos comunes.
- Relieves de la mucosa: un relieve anormal en la región canina, por vestibular o palatino-lingual, en ausencia del canino permanente, suele corresponder a su corona. Una tumoración, preferentemente palatina, puede indicar un quiste folicular.
- Fístulas: sugieren una complicación infecciosa; en el canino superior suelen localizarse por palatino.
- Cambios de coloración de dientes vecinos, por necrosis pulpar secundaria a la lesión apical producida por la corona del canino.
Palpación
En el canino superior en posición palatina, una palpación cuidadosa suele evidenciar el relieve en la porción anterior del paladar. En posición vestibular es menos concluyente, ya que el relieve puede corresponder a la raíz desplazada del incisivo lateral o del primer premolar. En el canino inferior, un abultamiento vestibular o lingual corresponde casi siempre a la corona del diente incluido. La palpación puede inducir a error en las posiciones intermedias (ápice vestibular y corona palatina o lingual).
Una tumoración dura y renitente sugiere un quiste folicular o un tumor; la fluctuación indica infección sobreañadida, y si se presenta tanto por vestibular como por palatino, una pérdida ósea importante. Los caninos palpables en posición normal entre los 8 y 10 años tienen buen pronóstico de erupción (Ericson y Kurol)5, aunque la ausencia del abombamiento vestibular a edades tempranas no siempre indica inclusión.
Estudio radiológico
Dada la incertidumbre de la exploración clínica, el estudio radiológico es imprescindible en todos los casos:
- Radiografía panorámica: primera exploración ante la sospecha. Permite confirmar la inclusión, su relación con el seno maxilar, las fosas nasales y los dientes adyacentes, y detectar patología asociada (quistes, tumores, osteítis) y lesiones en los dientes vecinos. Su información sobre la ubicación vestibulolingual es limitada, aunque la relación del vértice de la cúspide del canino con la mitad distal de la raíz del incisivo lateral se ha propuesto como predictor de retención palatina. A mayor mesialización de la corona respecto al eje del lateral, mayor probabilidad de posición palatina.
- Radiografías periapicales: útiles para evaluar la reabsorción radicular de los dientes adyacentes.
- Proyecciones clásicas: oclusales y técnicas de Bellot, Simpson o tangencial de Moreau, además de la telerradiografía lateral de cráneo.
- Tomografía computarizada de haz cónico (CBCT): hoy es el estudio de referencia para localizar el canino en los tres planos y detectar reabsorciones radiculares que pasan inadvertidas en las radiografías convencionales.
Secuelas y complicaciones
En series clínicas clásicas se describen las siguientes complicaciones y frecuencias:
- Mecánicas (7 %): rizólisis o desplazamiento de dientes vecinos, malposición lingual o labial del canino, migración dentaria con pérdida de longitud de arcada, y reabsorción interna o externa del canino y de los dientes vecinos.
- Infecciosas (14 %): accidentes de erupción y afectación pulpar o periodontal de los dientes vecinos. La reabsorción compresiva puede progresar hasta la pulpa; el tratamiento incluye la extracción del canino y el manejo específico del diente afectado (endodoncia, cirugía periapical, tratamiento periodontal o exodoncia). Las infecciones derivadas de un canino totalmente alojado en hueso son raras.
- Quiste folicular (12 %): se manifiesta como una tumoración palatina o vestibular renitente, con o sin signos inflamatorios, que puede confundirse con una sinusitis o una celulitis odontogénica, y puede movilizar los dientes cercanos. Radiológicamente se observa una imagen radiotransparente unilocular, bien delimitada, que contiene la corona del canino. Puede invadir el seno maxilar y las fosas nasales; en esos casos su tratamiento puede requerir un abordaje tipo Caldwell-Luc.
- Neurológicas (8 %): pueden simular una neuralgia del trigémino de segunda rama, producir odontalgias o algias faciales atípicas, incluidas las similares al síndrome de Sluder. Su relación con el canino solo se confirma si el cuadro cede tras la exodoncia.
- Tumores: excepcionalmente, la inclusión se debe a un obstáculo tumoral, con mayor frecuencia un odontoma compuesto en la región anterior del maxilar; los osteomas múltiples se asocian al síndrome de Gardner. Se han descrito casos excepcionales de carcinoma intraóseo originado en un quiste folicular.
- Reabsorción: según Stafne, los dientes incluidos son los que con más frecuencia sufren reabsorción, que suele iniciarse en la corona. Además, el canino puede reabsorber las raíces vecinas: la reabsorción del incisivo lateral superior se observa en alrededor del 12 % de los caninos superiores incluidos en series clásicas, y en proporciones mayores cuando se evalúa con CBCT. Cuando el daño del lateral hace inviable su conservación, lo indicado suele ser extraer el lateral y llevar el canino a la arcada, no extraer el canino.
Opciones terapéuticas
Antes de intervenir debe determinarse si se requieren gestos quirúrgicos adicionales (cirugía periapical, quistectomía, legrado óseo o sinusal, extracción de otros dientes). Para elegir la opción se consideran el valor estético y funcional del diente, la edad y el estado de la dentición, la causa de la inclusión, la posición del canino, la oclusión y el espacio disponible, la patología asociada, la complejidad del tratamiento y la opinión, las condiciones económicas y la disposición del paciente.
- Tratamiento expectante: se indica ante contraindicaciones médicas, cuando la manipulación del canino pondría en riesgo dientes sanos o por la densidad ósea que lo rodea. Con frecuencia significa esperar un mejor momento para intervenir.
- Alveolectomía conductora: eliminación de las corticales y del obstáculo (rodete fibromucoso, hueso, supernumerario) que impide la erupción, exponiendo la corona y creando un lecho hacia la posición final. Indicada cuando la vía eruptiva es favorable.
- Alveolotomía conductora: se reduce el alveolo girando la cortical vestibular fracturada con su mucoperiostio insertado, lo que conserva hueso cortical con irrigación inalterada.
- Trasplante dentario autólogo: preparación del lecho receptor, extracción atraumática del canino y colocación ligeramente por debajo del plano oclusal, con ferulización o sutura de fijación. Suele acompañarse de profilaxis antibiótica.
- Tratamiento ortodóntico-quirúrgico: fenestración (técnica abierta) o exposición con colgajo reposicionado (técnica cerrada), con cementado de un botón o bracket y tracción ortodóncica. Requiere que el diente tenga una dirección eruptiva favorable y espacio disponible en la arcada.
Exodoncia del canino retenido
Se indica cuando no es posible ubicar el canino en la arcada en condiciones funcionales, ante patología asociada (algias, quistes, infecciones) o cuando produce rizólisis o necrosis pulpar en los dientes vecinos. Debe valorarse también la morfología coronaria y radicular.
Anestesia: se elige según la magnitud de la cirugía, si la inclusión es uni o bilateral y la posición del canino. La anestesia general requiere intubación nasotraqueal y taponamiento faríngeo. Con anestesia local, en posición palatina se bloquean los nervios nasopalatino y palatino anterior, complementados con el infraorbitario; en posición vestibular, el infraorbitario y el alveolar superior medio, complementados con el nasopalatino.
- Incisión y colgajo: por palatino (colgajo festoneado) o por vestibular (colgajo gingival, de Newman, Newman modificado o semilunar), según la localización, con exposición suficiente del campo operatorio.
- Ostectomía: con fresa redonda de tungsteno a baja velocidad y abundante irrigación para evitar la necrosis ósea, hasta exponer la corona.
- Odontosección: con fresa de fisura, vertical u horizontal según la posición, para evitar eliminar hueso innecesariamente. Pueden realizarse muescas de apoyo.
- Luxación y extracción: con botadores o elevadores, buscando siempre apoyo óseo y nunca dentario.
- Limpieza y cierre: regularización ósea con lima, irrigación abundante con suero estéril, reposición y sutura del colgajo.
Referencias
- Liceaga C. Indicaciones y contraindicaciones en el uso y colocación de aditamentos de ortodoncia para traccionar caninos retenidos. Revista ADM. 1977:355-361.
- Okeson JP. Tratamiento de oclusión y afecciones temporomandibulares. 4.ª ed. Madrid: Harcourt Brace; 1999. p. 121.
- Dachi SF, Howell FV. A survey of 3874 routine full-mouth radiographs. II. A study of impacted teeth. Oral Surg Oral Med Oral Pathol. 1961;14(10):1165-1169.
- Thilander B, Myrberg N. The prevalence of malocclusion in Swedish schoolchildren. Scand J Dent Res. 1973;81(1):12-21.
- Ericson S, Kurol J. Radiographic assessment of maxillary canine eruption in children with clinical signs of eruption disturbance. Eur J Orthod. 1986;8(3):133-140.
- Upegui Zea JC, Echeverri González E, et al. Determinación del pronóstico en pacientes que presentan caninos maxilares impactados de la Facultad de Odontología de la Universidad de Antioquia. Rev Fac Odontol Univ Antioq. 2009;21(1).
Escrito por Camilo De la Cruz Ponce, odontólogo
Egresado de la Universidad Metropolitana de Barranquilla. Actualmente cursa la Especialización en Gerencia y Auditoría de la Calidad en Salud. Más sobre el autor →
Aviso: este artículo es informativo y no reemplaza la valoración de un odontólogo o dentista. Si tienes dolor, hinchazón, fiebre o cualquier síntoma que te preocupe, consulta a un profesional. Si notas dificultad para respirar o tragar, acude a urgencias de inmediato.


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